miércoles, 18 de febrero de 2009

La montaña rusa

Día completito. No ha faltado de nada.
Por la mañana, en el taller, se vé que ya me tocaba, porque he lijado. Pero bueno, hacía tiempo que no lo hacía, así que tampoco me molesta mucho.
Lo que sí me molesta son las 4 horas siguientes, 1 de FOL, otra de RET (a cual más aburrida) y 2 de estructuras, en la que el profe nos ha dado la noticia: el jueves que viene, examen de vectores.
A mí personalmente me dá igual, porque los dí en bachiller y para mí es un paseo. Pero a la mayoría de la clase, sé que se la va a cargar. Así que me veo de profesor.
Por la tarde, asco total: estudiar, estudiar, y estudiar. Lo bueno es que he visto a mi novia y he recogido el resguardo y la L del carnet de conducir (aunque como no la ponga de póster...).
Luego he discutido con mi novia, (aunque está todo arreglado) y por si fuera poco, con mi padre.
No aguanto más ya en mi casa, hay días que es que no puedo estar.
Y luego dice mi padre que estoy como en un hotel, que solo aparezco para comer y poco más. Pues no sé lo que quieren, si sólo me buscan para echarme la bronca. Estoy hasta los huevos ya.
Mi vida es una montaña rusa: tan pronto estoy arriba, como estoy bajando (¿había dicho ya que a mí las cosas buenas me vienen en proporción 1 a 3 con respecto a la las malas? llamadme pesimista).
Hoy tengo pocas ganas de vivir. Tengo ganas de desaparecer, tanta presión por todos lados no puede ser buena.
Todas estas cosas me hacen replantearme qué estoy haciendo con mi vida: recuerdo que antes, habían cosas que me emocionaban; ahora me siento como insensibilizado, como si nada tuviera sentido o no hubiera encontrado aún mi lugar.
Necesito vacaciones de mí mismo.
Obús - Sin Dirección

Así me gustaría ir, como dice la canción. A mi me sugiere un viaje en moto, pero un viaje a ninguna parte.
Algún día.

2 comentarios:

Menda dijo...

Tranquilo. A todos nos pasa. Ya, ya....mal de muchos consuelo de tontos, pero es lo que hay.Verás que cuando te encuentres en la cima, te olvidas de cuando desciendes vertiginosamente.

Kassiopea. dijo...

Peleas en casa y acabar hasta los mismísimos es algo que todos sin excepción hemos pasado. Con los años se suaviza el asunto pero no se acaba, porque cuando pasas de los 30 tus padres siguen intentando controlar tu vida y siguen dando por saco, lo que pasa es que tú ya no les haces ni puto caso. Así que paciencia, es lo que hay.