lunes, 10 de agosto de 2009

La mentira.

Hoy voy a hablar de algo que, el que más o el que menos, hace o ha hecho: mentir.
Mentir es algo normal en el ser humano: todos mentimos. Unos más, otros menos, pero el que más y el que menos, alguna vez no ha dicho la verdad...
En mi opinión, mentir es un mecanismo de protección, que nos evita, aunque a veces sea temporalmente, las consecuencias de ciertos actos: por ejemplo, has hecho algo que a tu amigo no le va a hacer gracia, así que le mientes...
El problema de esto es que la mayoría de las veces termina enterándose...
También encontramos la peor mentira de todas: el autoengaño, el mentirse uno mismo. Esto es peligroso, porque en un momento dado nos puede reconfortar, al intentar engañarnos y hacernos creer algo que, sabemos a ciencia cierta que no es verdad...
El peligro de esto, como iba diciendo es que a veces ese autoengaño, termina convirtiéndose en la realidad; es decir, intentamos adaptar la verdad, el hecho en concreto, la realidad, a lo que nosotros queremos, cuando debe de ser al revés... esto puede ocasionarnos muchos problemas y decepciones, sobretodo cuando se olvida un autoengaño, y luego terminamos dándonos cuenta de que las cosas son totalmente opuestas a lo que nosotros pensábamos...
Mi opinión de todo esto es que debemos intentar, primero, no engañarnos a nosotros mismos (cosa a veces difícil, pero no por ello imposible) y luego a los demás: salvo raras excepciones (hay gente que sólo se merece lo peor) no debemos engañar a los demás.
¿Por qué? Porque nuestros hechos tienen consecuencias. Ejemplo:
Haces algo que a tu padre sabes que no le gustará, y le engañas diciéndole que no lo has hecho. Antes o después, tu padre terminará sabiéndolo, bien porque se enterará por cualquier medio o se lo acabarás contando tú. Entonces, si le has engañado, se enfadará por doble: por eso que hiciste y por engañarle...
Cierto es que, la verdad duele. Pero mejor eso que un dolor doble...
Para evitar estas cosas, está lo que yo llamo "omisión de hechos" es decir, contar lo justo. Es mucho mejor, porque nadie puede decir que has engañado a nadie... y si no preguntan, nadie se enterará, a no ser que alguien se vaya de la lengua.
Slayer - In the name of god

Genial canción de los maestros Slayer. Por cierto, en breves disco nuevo... así que habrá que pillárselo! Prometo una review desde un fan muy muy cerrao de ellos... HAIL SLAYER!

4 comentarios:

Menda dijo...

La verdad es que llevas razón. Todos mentimos en alguna ocasión, en beneficio propio o ajeno. ¿Quién no ha dicho una mentirilla para no herir a algún amigo/a?...Bueno, lo importante es que esas mentirijillas no perjudiquen a nadie.

Joaquin dijo...

Menda: cierto... pero el asunto es... ¿cuánto importa la verdad? ¿vale la verdad lo suficiente pare decirla aunque hagas daño a alguien?
Yo creo que sí. Para mí la verdad prevalece sobre todo...
Un saludo y gracias por pasarte!

SUFIAN dijo...

La Mentira es faltar a la verdad a sabiendas. Es una afirmación falsa que crea una idea o una imagen también falsa.

Pero la mentira “tiene patas cortas”, es decir, que no llega muy lejos; porque los mentirosos tienen que tener ante todo muy buena memoria, si no quieren ser descubiertos.

El que miente necesita falsear la verdad para dar una imagen diferente de la que realmente tiene. No está conforme consigo mismo y en lugar de mejorarse auténticamente se oculta tras una máscara o disfraz inconsistente.

Una mentira es el comienzo de una cadena de mentiras infinitas que hace que el mentiroso produzca en los demás una imagen de personalidad caótica.

La personalidad paranoide es fabuladora porque se siente perseguida y criticada y necesita continuamente reivindicarse.

El miedo a perder la imagen falsa crea mucha tensión y angustia y se pierde mucha energía mintiendo.

La mentira tiene la función de fabricar personas y mundos falsos que hasta el que los inventa se los cree.

Una vez que se ha instalado el hábito de mentir es muy difícil salir de él; porque la confianza de los otros se pierde diciendo una sola mentira y para recuperarla pueden pasar muchos años.

Además, el que miente se está mintiendo a si mismo convirtiéndose en alguien irreal que no existe.

Hay muchas formas de mentir. Están las mentiras piadosas que son para no herir susceptibilidades, aunque siempre es mejor pecar por omisión antes de caer en una mentira.

También hay mentiras colectivas, como las noticias de los diarios, las revistas, la radio o la televisión que la mayoría de las veces responden a intereses espurios.

Hay mentiras familiares, que son las que sostienen a algunas familias, que aunque mientan todos por lo general igualmente se desmoronan.

Y por supuesto hay muchas mentiras políticas que todos hemos podido comprobar después de las elecciones.

En realidad, vivimos en una sociedad mentirosa donde todos nos manejamos con tacto, que en última instancia significa mentir.

Siempre se puede cambiar este modo de ser, comenzando por emprender la maravillosa aventura de ser sincero y aprender a valorarse.

El mentiroso cree muy en el fondo que es despreciable y desde esa baja autoestima surgen las mentiras; que en definitiva son inútiles porque la verdad siempre se filtra por algún lado.

El que miente es como un barco que hace agua hasta que se hunde irremediablemente en lo más profundo, a veces perdiendo lo que más quiere.

Joaquin dijo...

SUFIAN: totalmente de acuerdo... de una mentira se puede llegar a hacer una cadena, al intentar distorsionar la realidad...
Un saludo!